ayoze

Hola. Si has llegado aquí es porque quieres saber un poco más sobre mí. No te voy a defraudar.

Soy Ayoze Pérez Rodríguez, tengo 25 años y como mi nombre indica, soy de las Islas Canarias. Sí, es un nombre proveniente de este archipiélago español, pero no te preocupes, puedes llamarme Ayo –exacto, como la canción-. Como digo, nací y crecí en Gran Canaria. Allí tuve ocasión de estudiar un ciclo superior de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataformas, donde adquirí los conocimientos básicos para empezar a programar aplicaciones para Android y páginas web.

En mi primer año de estudios, con 22 años, empecé a interesarme por el emprendimiento. Con mis escasas habilidades como programador, y sin apenas saber cómo llevar adelante un proyecto, intenté desarrollar mi primera idea. “Quavloud” pretendía ser una web donde músicos podrían encontrar bandas y viceversa, además, a través de ella se podrían contratar a bandas para eventos, e incluso la web te ayudaría a componer canciones. Mientras estaba en desarrollo fui seleccionado para participar en el programa Yuzzaquí puedes ver una entrevista que me hicieron-. En él aprendí muchísimo sobre emprendimiento y programación. Acabado el programa decidí abandonar el desarrollo del proyecto y centrarme en seguir aprendiendo.

Un año y medio después, una vez concluida mi educación, y con el título de técnico superior en desarrollo de aplicaciones multiplataformas, y a pesar de que aún tenía mucho por aprender, comencé el que sería mi mayor proyecto hasta la fecha, “Scores”. Me reuní con mi buen amigo Joel Rodríguez Alemán y juntos creamos la empresa Rising, y comenzamos el desarrollo de nuestro primer producto. “Scores” era una aplicación para músicos desde la cual podías acceder a una tienda online de partituras y adquirir alguna del catálogo que incluía la aplicación. Una vez adquiridos se descargaban en el dispositivo y el músico podía manejarla sin tener que pasar ninguna página. Tenía tres maneras de hacerlo: la primera era manualmente deslizando el dedo por la pantalla para ver el contenido de la partitura. La segunda era por medio del metrónomo. El usuario escogía una velocidad y el contenido se iba mostrando siguiendo las pautas del metrónomo. Y el tercero era a través del micrófono del dispositivo. La aplicación era capaz de reconocer lo que el músico estaba tocando y movía la partitura para que el músico pudiera concentrarse en leer y en tocar.


Tras un año trabajando y una vez conseguimos terminar la aplicación, empezamos a darnos cuenta de que habíamos cometido algunos errores en el análisis de negocio -lo dos éramos programadores-, y tras unos meses dimos por concluido el desarrollo, abandonamos la aplicación y cerramos la empresa.


En los siguientes meses seguí aprendiendo por mi cuenta, emigre a Alemania y conseguí un trabajo como desarrollador Android en la empresa Favendo. Y aquí estoy ahora, desarrollando en mi tiempo libre algunas aplicaciones y webs como esta, y tratando de aprender cada día más sobre mi gran pasión, la programación.